Dakar 2022: Nasser Al-Attiyah, campeón por cuarta vez

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Nasser Al-Attiyah vuelve a triunfar. Tras un Rally Dakar en el que apenas cometió errores, sin incidentes ni grandes tropiezos, el catarí, de 51 años, ganó su cuarto Touareg este viernes, tras llegar a la meta en Yedda en 19ª posición, a casi ocho minutos del ganador, su compañero de equipo en Toyota Gazoo Racing, Henk Lategan. Su margen al frente de la clasificación era tanto, de más de media hora, que podía permitirse hacer esa última y corta etapa, de apenas 164 kilómetros, sin pisar demasiado el acelerador.

Ganó Al-Attiyah en el desierto saudí por vez primera después de los éxitos recientes de Carlos Sainz y Stéphane Peterhansel en 2020 y 2021, respectivamente. Esos han sido los tres nombres propios del Rally Dakar en la categoría de coches los últimos años. Y así sigue siendo, a pesar de la buena actuación del francés Sebastien Loeb en esta edición. El que fuera campeón del mundo de rallies acabó convertido en el único rival de Al-Attiyah después de que la primera etapa de la carrera eliminara de la ecuación de un plumazo a los otros dos. Mientras el catarí, magnífico al volante de su Toyota, un coche que conoce desde hace años, y muy bien guiado por su copiloto Matthieu Baumel, con quien se entiende a las mil maravillas y trabaja durante toda la temporada, superaba la primera especial cronometrada sin mayores dificultades, muchos de sus contrincantes se perdían entre pistas, roderas de motos en la dirección equivocada y el nerviosismo de saberse perdiendo tiempo a las primeras de cambio.

Uno de esos pilotos que parecieron no saber ni dónde estaban fue Carlos Sainz. El madrileño perdió dos horas en uno de los puntos de más difícil navegación de aquella primera etapa. Y aquello sentenció su Dakar. Se quejó amargamente al llegar al vivac. No solo él se había perdido. Lo habían hecho muchos pilotos antes y después de él, por lo que argumentaba que el libro de ruta no estaba bien hecho y llevaba a la confusión. “No podemos ser todos tan tontos”, decía. Ocurrió, sin embargo, que otros, como Al-Attiyah, siguieron la ruta correcta. Casi sin despeinarse.

Baumel lo explicó lo mejor que pudo. “Entiendo que haya gente que se queje, pero cuando se está más de dos horas en el mismo sitio, el error no viene del libro de ruta sino de la tripulación. Para mí, no hay nada más que decir. Vale que hay que ir un poco más despacio, si no te pierdes todos los cruces, pero hemos abierto muchos días y no hemos sido los más rápidos, pero tampoco hemos cometido ningún error”, declaraba al digital Motorsport.

Y añadía: “El primer día, la primera moto no cometió errores. El error vino de la moto de atrás, y sabemos que no son los mejores navegantes. Y el problema es que el primer coche estaba siguiendo el carril de la moto equivocado. Y cuando llegué allí, vi un montón de pistas que iban hacia la derecha, algunos coches que giraban, y sabíamos que ese no era el recorrido, así que empezamos a pensar en la solución y el libro de ruta era claro en este punto. La indicación era seguir la pista principal, así que le dije a Nasser que volviera a la pista de arena en la que estábamos”. Ya había cuatro o cinco pistas de motos. Y las siguieron. Del mismo modo que también se enganchó a su rueda Loeb (Prodrive), que terminó segundo aquel día, a menos de 13 minutos. Y que no se despegó de la sombra de Al-Attiyah desde entonces. Ha terminado el Dakar segundo, a menos de 28 minutos. Tercero terminó el saudí Yazeed Al Rajhi (Toyota Overdrive), a una hora del catarí.

Desde entonces, no hubo nadie, ni siquiera Loeb, que realmente pudiera presionar y poner nervioso a Al-Attiyah. Un piloto muy rápido y con un magnífico conocimiento de navegación a quien no le ha hecho falta correr más de la cuenta. La exigencia de sus rivales fue mínima. Y los errores cometidos por el catarí en esas doce etapas también.

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